La inteligencia artificial redibuja los límites de la propiedad intelectual
La investigación académica sobre los vínculos entre la inteligencia artificial y el derecho de propiedad intelectual experimenta un crecimiento fulgurante desde 2019, marcado por la aparición de los modelos generativos. Esta dinámica refleja una toma de conciencia mundial sobre los desafíos jurídicos planteados por estas tecnologías, que transforman profundamente las prácticas creativas e industriales.
Tres grandes ejes de reflexión dominan actualmente los debates. El primero concierne al derecho de autor, donde las cuestiones de atribución, originalidad y explotación de las obras generadas por la IA ocupan un lugar central. Los investigadores exploran, en particular, la frontera entre la creación humana y aquella asistida o completamente producida por algoritmos, así como las implicaciones para industrias culturales como la música, las artes visuales o la escritura. La distinción entre un uso generativo y un uso asistido de la IA plantea interrogantes sobre la protección de las obras resultantes, mientras que el uso de datos protegidos para entrenar estos sistemas suscita la cuestión de las excepciones legales, como el text and data mining o el fair use, según las jurisdicciones. Este concepto designa la posibilidad de extraer y analizar datos a gran escala para usos específicos, bajo ciertas condiciones legales.
Un segundo eje aborda los derechos digitales, que engloban la gestión de datos personales, la protección de la privacidad y los derechos vinculados a la identidad. Los sistemas de IA, capaces de reproducir o simular rasgos humanos como la voz o la apariencia, plantean preguntas sobre la protección de la personalidad y la comercialización de estos atributos. Los debates también giran en torno al impacto de las tecnologías de IA en la libertad de expresión, la diversidad de contenidos en línea y la lucha contra la desinformación, en particular a través de los algoritmos de moderación o los modelos generativos. Los ghostbots, sistemas diseñados para imitar a personas fallecidas o ausentes, ilustran los desafíos éticos y jurídicos vinculados al uso póstumo de datos personales.
Finalmente, el derecho de patentes constituye el tercer pilar de estas investigaciones. Las discusiones se centran en la patentabilidad de las invenciones generadas por la IA, el reconocimiento de la IA como posible inventora y los riesgos de saturación del sistema de patentes debido a la producción masiva de estado de la técnica. Los juristas también analizan el uso de la IA como herramienta para facilitar los procesos de depósito, clasificación o evaluación de patentes, al tiempo que plantean preocupaciones sobre la transparencia y la responsabilidad en caso de infracción.
Estados Unidos y el Reino Unido dominan ampliamente este campo de investigación, con una fuerte concentración de colaboraciones internacionales entre estos países y algunos socios europeos o asiáticos. En cambio, las contribuciones provenientes de los países del Sur global siguen siendo marginales en las publicaciones indexadas, lo que refleja desigualdades estructurales en la producción y visibilidad del conocimiento académico. Esta disparidad no significa, sin embargo, una ausencia de trabajos relevantes en estas regiones, sino más bien un acceso desigual a las plataformas de difusión internacionales.
A pesar de la adopción de marcos regulatorios, como las directivas europeas sobre derecho de autor o las directrices estadounidenses, no ha surgido aún un consenso jurídico claro. Las decisiones judiciales recientes, en particular en torno al sistema DABUS, han rechazado generalmente el reconocimiento de la IA como inventora, reafirmando la necesidad de una participación humana para la protección mediante el derecho de patentes o el derecho de autor. Los debates sobre el uso lícito de datos protegidos para el entrenamiento de modelos de IA siguen siendo especialmente intensos, con posturas divididas sobre la aplicación del fair use o excepciones similares.
Las tensiones entre la innovación tecnológica y la protección de los derechos existentes continúan moldeando las discusiones, tanto a nivel académico como político. Los desafíos también incluyen la remuneración de los creadores cuyas obras se utilizan para entrenar los modelos, así como la responsabilidad en caso de violación de derechos por parte de sistemas generativos. Los litigios en curso, especialmente en Estados Unidos, podrían aclarar progresivamente los contornos jurídicos de estas prácticas, pero las respuestas regulatorias siguen siendo fragmentadas y, a menudo, limitadas a recomendaciones no vinculantes.
Sources et crédits
Étude source
DOI : https://doi.org/10.1007/s43545-026-01479-5
Titre : The state of AI and intellectual property – a thematic scientometric assessment
Revue : SN Social Sciences
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Gergely Ferenc Lendvai; Peter Mezei; Anett Pogacsas